Con su sombrero típico, voz fuerte y una mirada intimidante, esta mujer se ha convertido en la más reconocida en el ambiente empresarial de la región. Hoy cuenta cómo se vive con un look identificable a kilómetros de distancia y dice qué le hace falta al turismo y al mundo de la publicidad.
Por Stephanie Möller
“Soy atroz de activa, pero tal vez me juega en contra, porque a veces voy de visita a una casa y en vez de que me atiendan me pongo como dueña de casa y ayudo y me meto y a veces me han retado y me han dicho que me quede tranquila. En el fondo tengo que dejar que la vida sea como sea, no puedo andar interviniendo en todo. Antiguamente me frustraba harto, ahora he aprendido que las cosas son como tienen que ser” parte relatando Elizabeth Brand (57) sobre una de sus mayores características.
Pero no siempre se aguanta de dar sus puntos de vista. Vestida con un traje en tonos rojos y un sombrero que combina, Elizabeth Brand abre su laptop y revisa este sitio web. Da sus comentarios y sugerencias y luego comienza a responder las preguntas. Respira y cuenta detalles de su vida. Habla fuerte y se nota ímpetu en su tono. Sabe que su hiperactividad muchas veces puede llegar a ser avasalladora.
A pesar de la excentricidad que para muchos es el rasgo más distintivo de Elizabeth, ella se confiesa como una mujer sencilla, adaptable, que no se hace problemas. Fanática del pan tostado con mantequilla y de los porotos con riendas, cuenta que gusta de la música clásica y de relajación. También colecciona botellitas de licor en miniatura (tiene cerca de 800) y asegura que cuando le queda algo de tiempo en su vida cotidiana, se dedica a bordar y a hacer todo tipo de manualidades.
La segunda de 6 hermanos, es hija de Doctor, nieta de Doctor y bisnieta de uno de los fundadores del Laboratorio Chile y dueño de la Farmacia Brand, pero dice que nunca se interesó por seguir la tradición familiar ligada al mundo de la salud. Lo suyo era lo social, sí, pero en otros rubros.
Estudió en el Colegio Santa Cruz de Temuco, pero confiesa que por desordenada tuvo que cambiarse de establecimiento y tras un año en un internado de Pitrufquén terminó su enseñanza media en el Liceo Gabriela Mistral, “donde fui reina”, cuenta orgullosa. Luego en Santiago estudió Licenciatura en Pintura y Escultura en la Escuela de Bellas Artes, de la Universidad de Chile, al mismo tiempo estudió danza, karate e hizo un curso de modelaje, pero finalmente tras el golpe militar decide volver a Temuco y se titula como Diseñadora Gráfica Publicitaria.
Empresa familiar
Se casó con Rodolfo Topp, con quien tiene 3 hijos, y ha construido a pulso una de las empresas regionales que más ha perdurado en el tiempo: Topp y Brand, Agencia de Publicidad y Productora de Eventos. Y dice que no fue fácil empezar el camino. “Antes de terminar la carrera uno empieza a hacer ‘monitos’, diseña tarjetitas, a mi papá le hice su recetario y la gente empezó a llegar. Con una amiga nos hicimos socias y armamos como una pequeña agencia, el año 78. En ese tiempo un amigo me dijo que en la Radio Ñielol necesitaban vendedores, así es que me metí en el mundo de la radio. Ahí conocí a mi marido y a los 3 meses nos casamos. Así de rápido fue todo. Entonces terminé la sociedad con las otras personas y con mi esposo trabajamos desde nuestra casa” relata.
Llamada en un inicio “Formas”, la empresa tomó el curso que hasta ahora se conoce a mediados de los 80, y tampoco ha sido fácil persistir en el tiempo, pero orgullosa cuenta cómo ha sido el proceso: “Nosotros partimos cuando no existía ni la fotocopia. Escribíamos los presupuestos en una máquina underwood y en estos 30 años el salto y la metamorfosis que hemos sufrido para estar al día ha sido una cosa de otro mundo. Imagínate que dibujábamos en papeles transparentes, era todo a mano, un trabajo de chino. Un folleto se demoraba 3 meses en salir, todo era muy lento. Ha habido épocas en que me he rebelado y he dicho ‘no, no quiero aprender más’, pero seguimos y ha sido un tremendo esfuerzo”.
Hoy, Topp y Brand no sólo ofrece servicios publicitarios, Elizabeth asegura tener mas de mil productos y servicios que pueden ser hechos a la medida del cliente, entre producción de eventos, banquetería, estampado de ropa, diseño web, gigantografías, papelería, comerciales para TV, etc. Y asegura que su gusto por emprender nuevos negocios no para, ya que si tuviera el tiempo necesario le encantaría tener un café o una tienda gourmet, con alimentos típicos.
Socialité
Asegura que la perseverancia ha sido la clave del éxito, pero eso de ser reconocida le ha dado un condimento extra a la empresa. Su activa vida social y gremial le ha generado una amplia red de contactos. Ha participado en la Cámara de Comercio, fue fundadora de Corparaucanía y hoy se mantiene en Hotelga, gremio que reúne a los empresarios hoteleros de la región. “Mi activa participación tiene que ver con las capacidades que Dios me dio, yo voy vinculando a la gente, armo negocios, los gestiono. En la medida que nosotros aportamos en que esta ciudad sea más rica a todos nos va ayudar” señala.
Pero su look excéntrico y atrevido no pasa desapercibido. Sus sombreros son una tradición y la hacen reconocible en cada evento. Tal vez es la mujer que más aparece en las fotos sociales de los medios, pero ella, humilde, dice que no asiste a todos. “Hace tiempo que no salgo, sabes que me ha llamado gente y me dice ¿qué te pasa Elizabeth, que no te hemos visto?”, alardea.
¿Cómo parte su amor por los sombreros? Es difícil verla sin ellos…
Yo me vestía medio hippie en el Bellas Artes, usé harta boina, cintillos. Siempre usé cosas en la cabeza, pero esto fue evolucionando. Partí usando un sombrero que tenía mi hermano para pescar, bien hippie, pero fui cambiando de look y de pronto como que me transformé en una señora, con sombreros más elegantes. La primera vez que salí así todavía me acuerdo, ¡Dios mío fue terrible!, fue tan fuerte, toda la gente me miraba, pero yo tenía que resistir, porque estaba acostumbrada a tener algo en la cabeza y porque yo siento que igual me protege. Alguna vez salí sin sombrero a la calle y nadie me saludaba, pasé por un supermercado donde era súper conocida y decía ‘oye si soy yo’, pero al final el sombrero es tan cómodo, me protege además del frío, ya que cerca del 30% de la temperatura se va a través de la cabeza, así que acá tengo como un microclima.
¿Cuáles ha sido los pro y los contra de este look? ¿Le ha servido para su empresa?
Me ha servido muchísimo, porque me da seriedad. Porque una mujer díscola, loca, irresponsable, es difícil que mantenga una imagen como ésta, bien fuerte. Se requiere ser consecuente, yo he cuidado mucho el tema de mi palabra, de que se cumpla. Pero también creo que esto de tener una imagen tan reconocida hace que uno no ande haciendo tonteras, me cuido más.
De primer nivel
Con pocos pelos en la lengua y su afán por aportar en todo ámbito de desarrollo, pareciera que esta mujer fuera más crítica de lo que realmente es, pero para la calidad de la publicidad a nivel regional sólo van piropos: “Estamos absolutamente actualizados, tenemos lo que necesitamos. Si ves la vía pública están todas estas pantallas Leed, lo que pasa es que hay cosas más sofisticadas pero se dan en sociedades donde hay más masa crítica, en Santiago, en Buenos Aires, en Madrid. Pero si viajas fuera del país te empiezas a dar cuenta que en comunicaciones estamos excelente”.
¿Hay campo laboral para los alumnos de la región?
Yo siento que cuando partí tuve que abrir selva, ir con un machete abriendo y construyendo un camino para los que venían atrás, cuando recién partimos estábamos casi solos. Éramos una especie de imprenta que no era imprenta, la gente no entendía eso de pagar por un “monito” y hubo que educar a la gente. Pero yo creo que hoy se está dispuesto a pagar por un monito y no solamente las grandes empresas, sino también los profesionales y con ello hay muchas más oportunidades. Lo que sí creo es que le falta a la formación de profesionales, para poder tener herramientas para luchar afuera. El otro día vino una chica, diseñadora gráfica, que tenía que hacer una práctica, llegó a las dos primeras reuniones atrasada, a la tercera no llegó, nunca llamó ni dio explicaciones, entonces ¿Qué herramientas tenía para pararse bien en el mundo? Yo le decía ‘si fueras un frutero que iba a exportar, tu barco se fue y las frutas se quedaron pudriendo en el puerto’.
Con su experiencia en el rubro del turismo ¿Cómo ve a la región? ¿Es el etnoturismo la clave del éxito?
Yo creo que el fuerte es la naturaleza, porque el tema mapuche es tremendamente demandado, pero no hay una oferta tan seria y permanente a través del tiempo, una que sepas que va a estar funcionando todo el año. Una amiga, que hoy es la secretaria de la Asociación Chilena de Empresas de Turismo, en tres oportunidades que vino a Temuco yo la llevé a una ruca mapuche que estaba en Padre Las Casas, y las tres veces estuvo cerrada. Es esa oferta poco seria la que contamina a todas las demás. Falta preparación, formación, educación, cultura. A mucha gente le falta salir, ver cómo se hace afuera, ser serios, responsables, éticos y correctos. Pero sobre todo falta perseverancia. -








Excelente la entrevista.
Recuerdo bien a Elizabeth cuando salió por el centro de Temuco, por primera vez, usando un sombrero, fue un impacto, algo novedoso para el común de la gente. Claro que también fuí una de las que se dió vuelta a mirarla, pero lo hice porque se veía regia así y encontré que era innovadora en su manera de ser.
También recuerdo un folleto, tipo diario urbano, que se repartía gratís por los barrios y que yo esperaba con ansias porque traía crónicas y reportajes muy interesantes, lástima que no siguió con ese interesante proyecto….
Elisabeth y Rodolfo, son grandes amigos productores y empresarios locales.
Elisabeth es una gran amiga y una gran colega y socia-partner.
Lo mismo que su hijo Cristobal y su nuera Natalia, ambos vinculados igual al mundo de la Gráfica, las RRPP y la Pubicidad en general.
Con Elisabeth entre otras cosas, hemos hecho excelentes “Profos” por el bien de nuestra colectividad publicitaria regional.
Con Elisabeth hemos formado la ARRAP, Agrupación Regional de Agencias de Publicidad de la Araucanía, con ella hemos hecho importantes eventos relacionados con la gráfica, la comunicación y la publicidad, como los primeros “Workshops” de la Araucanía.
Resumiendo,
Yo creo que Elisabeth, es una gran Madre, Esposa, Mujer, Compañera, Líder y Amiga Regionalista, DesCentralizadora, Relacionadora Pública Natural y gran Embajadora de nuestra singular Región de la Araucanía